miércoles, 30 de septiembre de 2009

ASESINATO DE BACKMAS Y RIVELLO - HISTORIA DE DESENCUENTROS - BERNAL 1946


Sucedió en Bernal, un 21 de febrero de 1946
HISTORIA DE DESENCUENTROS

Investigación y compilación Prof. Chalo Agnelli.

Para historias de desencuentros y revanchismo los argentinos tenemos un anecdotario descomunal. Desde saavedristas a morenistas, unitarios y federales, conservadores y radicales peronismo, antiperonismo, kichnerismo y antikichnerismo y hoy… Y como signados por fatalida siempre caen los más jóvenes.
Entre los años 1944 y 1945, una serie de decretos laborales del gobierno de facto del general Farrel y su ministro de Trabajo y Previsión Social el coronel Juan Perón hacían trastabillar a algunos empresario del agro, la industria y los servicios públicos privados, que veían tajeadas sus ganancias. Apoyados por cierta injerencia foránea, próximas las elecciones anunciadas para el 24 de febrero de 1946, los periódicos decanos del país, voceros del empresariado, se lanzaron en un enconado activismo contra el partido laborista y su líder.
Jorge Backmas
Esta propaganda promovió los desacuerdo entre vecinos, amigos, parientes y hasta se producían posiciones extremas en el seno de las familias. Dividirnos pareciera un impulso natural en nuestra idiosincrasia.
Sucedió en Bernal que el miércoles 21 de febrero de 1946, cercanas las elecciones, en la intersección de las calles San Martín y Avellaneda se realizó una concentración política convocada por los laboristas, donde concurrieron muchos vecinos de la zona, obreros de las fábricas próximas, otros venidos en tren desde Berazategui y en “bañaderas” desde Quilmes.
El acto que había comenzado aproximadamente a las 19 hs. se fue prolongando por la cantidad de oradores, entre ellos, una militante política de Ezpeleta, Juanita Larrauri. El laborismo innovaba contando con la presencia de considerable cantidad de mujeres en sus actos, cosa que no caracterizaba a sus adversarios.
LOS HECHOS
Era un atardecer cálido. La noche se anunciaba espléndida en luna y estrellas. Todo invitaba a proseguir el entusiasmo generado por las fogosas arengas. El acto finalizó casi a las 23 hs. y los participantes se dispersaron ordenadamente. Un reducido grupo resolvió recorrer las calles de los alrededores voceando consignas partidarias, vivas a sus líderes y mueras a oponentes. De entre estos, 7 ú 8, entre ellos algunas mujeres, se separaron del grupo para concurrir a un bar ubicado en San Martín 472, muy frecuentado por la juventud local pues su propietario había incorporado un juego de bolos.
Un grupo de estudiantes universitarios jugaban con alegre despreocupación. Ignoraron a los nuevos parroquianos que se ubicaron en una mesa, desde donde comenzaron a hacer pulla de los jóvenes, haciendo mofa de su condición social tras la que creían ver su sector político. Las cosas se pusieron densas cuando una mujer interrumpió a uno de los jugadores obligándolo insistentemente a vivar al líder de su partido. El joven ofuscado grito “¡Viva la libertad!” y sus compañeros hicieron coro. A partir de ese momento se inició una andanada de insultos, volaron copas y botellas, golpes de puño y en la tremolina un hombres desenfundó un arma de fuego e hizo 3 ó 4 disparos sobre los jóvenes. En respuesta uno de estos sacó un revolver y tiró sobre el atacante. Siguió el griterío, un confuso tumulto; unos intentando ayudar a los heridos, otros intentando escapar. Fue inmediata la presencia policial, dada la cercanía de la subcomisaría, que contó con el apoyo de fuerzas de la armada recientemente apostadas en el lugar para mantener el orden en las elecciones del domingo siguiente. Se hicieron varias detenciones.
Entre los parroquianos del bar cayó muerto Jorge Backmas, un estudiante universitario de 21 años, hijo de un facultativo vecino de Bernal. Resultaron heridos: Julio A. Rivello Basualdo de 19 años, Oscar Vattuone domiciliado en Rawson 167; Ciríaco Alberto Prouett de 41 años domiciliado en Chiclana 670, Juan Corega de 36, con domicilio en Almafuerte 175, ambos de Bernal y Felipe Corrales de 33 años domiciliado en Larrea 714 de Quilmes, estos tres últimos pertenecían al grupo de los manifestantes. Todos fueron asistidos en el hospital de Quilmes.
El joven Vattuone se repuso de sus heridas pocos días después, pero Julio Antonio Rivello Basualdo herido de gravedad falleció el 26 de febrero.
Mezclada con la congoja y el desconcierto que quedó en el pueblo de Bernal se realizaron las elecciones nacionales del 24 de febrero y el 25, se celebró el triunfo de la fórmula Perón-Quijano
Los velatorios y sepelios de ambos jóvenes fueron multitudinarios. Cuando los que mueren tan injusta e inútilmente – si se podría afirmar que hay muertes justas o útiles – son jóvenes, el dolor es un pesado fardo que cae inesperadamente sobre las personas. Y como sucede siempre en este tipo de desenlaces donde se mezcla lo partidario con el desgarrador desconsuelo de los allegados, apareció el oportunismo.
El velatorio de Jorge Backmas se hizo en la casa familiar Deán Funes 101 y sus restos fueron sepultados en el cementerio de la Chacarita. El velatorio de Rivello, estudiante de ingeniería, también se realizó en su domicilio de Avellaneda 216 y el sepelio en el cementerio de Lavallol.
 Sepelio de Julio A. Rivello, El Sol 27/2/46
Entre los concurrentes estuvieron: el Dr. Crisólogo Larralde, el Dr. Isidoro Iriarte, Ángel Binda, Esteban Tomero, cuatro figuras prominentes del radicalismo local; el Dr. Alfredo Calcagno, decano de la Universidad de La Plata; el Dr. Jorge Schierff por la Liga por los Derechos del Hombre, el general Fortunato Giovannoni (promotor en 1960 de un levantamiento militar en San Luís, motejado por el periodismo “La revolución de bolsillo”); el Ing. Martínez Civelli, la Federación Universitaria de La Plata, la F.U.B.A., dirigentes de los partidos socialista, comunista y muchas otras personalidades por cuenta propia, en representación de instituciones y vecinos de todo el partido de Quilmes.
Justicia, ninguna. La familia se paralizó en una profunda tristeza; aún no se producía como hoy, ante la injusticia, levantamientos de todo un barrio, un pueblo, una ciudad. En ese entonces, después de años de indefensión, una “década (y media) infame”, los argentinos sin privilegios estaban doblegados. Y la justicia se diluyó en frondosos legajos, sustitución de fiscales, jueces y desidia administrativa.
La calle Nº 213 de Don Bosco desde Cramer hasta Caseros, cuatro cuadras, llevan el nombre de Jorge Backmas. 
HISTORIA DE DESENCUENTROS
Lo insólito de un país inusitado en un mundo extravagante fue que este acontecimiento fortuito, los velorios y sepelios de ambos jóvenes, se mezclaron en macabro jolgorio con los festejos multitudinarios que preanunciaban un gran cambio en la historia argentina, donde una mayor participación de las masas populares calaría hondo en los destinos del país. Y, visto desde la minuciosa y reflexiva lupa del historiador, también comenzaba a zigzaguear un cause de sangre joven como, entre muchos, el que abrieron las doce personas fusiladas en José León Suárez, en 1956, junto al general Valle durante la dictadura cívico-militar-eclesiástica de Aramburu y Rojas; el de Ángel Adolfo Cepeda, joven de 18 años asesinado en 1971, durante los acontecimientos del “viborazo” en Córdoba; que aumentaría espantosamente su caudal a partir de 1976, y no se detendría ni con los casos más próximo de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, el 26 de junio de 2002, en la estación de Avellaneda ni con el maestro Fuentealba de Neuquén el 5 de abril de 2007; Luciano Nahuel Arruga, un adolescente argentino desaparecido desde el 31 de enero de 2009, cuando tenía 16 años. 
Larga y dolorosa historia de desencuentros y mezquindades la nuestra.
Chalo Agnelli
Quilmes, 1996 - 30 de setiembre de 2009
BIBLIOGRAFÍA
Diario Crónica de Bernal (Hemeroteca de la Biblioteca J.M. Estrada)
Hemeroteca del Diario El Sol
Colaboración Dr. César Augusto García.