lunes, 8 de marzo de 2010

ADELA GARCÍA SALAVERRY. ESAS BRAVAS MUJERES DE ENTONCES

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Retrato de Adela García Salaberry realizado por Emilia Bertolé.
ESAS BRAVAS MUJERES DE ENTONCES
Prof. Chalo Agnelli
Desde la personalidad, ocultada ingratamente por la “historia oficial”, de Juana Manso, [1] muchas fueron las mujeres que tuvieron, calladamente la mayor parte de las veces, un accionar de lucha contra el orden establecido. Entre las más recordadas están: Alicia Moreau, Cecilia Grierson, Julieta Lanteri Renshaw, la sexta mujer médica graduada en el país, Elvira Rawson de Dellepiane y Adela García Salaberry.
Adela García Salaberry, notoria militante de la dignificación de su sexo y de la cultura, nació en Buenos Aires el 4 de octubre de 1889, pero vivió la mayor parte de su vida en Bernal, donde su familia tuvo casa de fin de semana y parientes residentes. En algunos documentos su apellido aparece con dos "L".
 En 1910, egresó de la Escuela Normal de Profesores de La Plata como profesora en Letras.
Ejerció la dirección de una escuela del Tigre. Fue profesora de castellano y educación estética de la Escuela Normal "Dolores Lavalle de Lavalle", y en las escuelas de Comercio Nº 2 de Mujeres y Superior de Comercio de La Plata y Avellaneda y en la Escuela Nacional de Comercio "Dr. Antonio Bermejo" desde 1940. Ocupó cargos en la Dirección General de Escuelas de la Pcia. de Buenos Aires y en el Banco de La Nación.
Entre 1920 y 1924 fue inspectora de la Escuela de Madres Lactantes de Avellaneda y, entre 1928 y 1935, directora de la biblioteca del colegio nacional "Mariano Moreno" de la Capital Federal. 
Fue profesora de declamación en el Conservatorio Williams de Bernal, ubicado en la calle Belgrano 699 esquina Ramella, que dirigía la señora Amelia Piaggio. Esa extaordinaria institución fundada en la ciudad de Buenos Aires el 23 de noviembre de 1862 (ver trayectoria en este blog) por el maestro Alberto Williams que formó tantos músicos en Quilmes y el país.
Fue parte del trío de mujeres del Centro Feminista que formó una Comisión de Sufragistas presidida por Alicia Moreau de Justo, secundada por Elvira Sáenz Hayes y la misma Adela García Salaberry. Tres pioneras que luego fundaron la Unión Feminista Nacional en 1918 con el fin de unificar las distintas organizaciones feministas que existían en ese entonces, como el Centro Socialista Femenino, la Agrupación Socialista Femenina, y el Consejo Nacional de Mujeres. Adela fue secretaria de la organización y junto a ella militaron: Julia García Games, Ángela Costa, Elsa Bachofen, Berta de Gerchunoff, Consuelo G. de García, Clotilde Rossi, Josefina L. de Mantecón, Julieta Lantieri [2] y Alfonsina Storni que solía participar de los actos de la U.F.N y visitar la casa de Adela en Bernal.
Esta organización tenía como fin nuclear a las mujeres en centros distribuidos por todo el país, dignificar las condiciones del trabajo femenino y alcanzar la igualdad de derechos con el hombre. Su accionar político fue decisivo en la sanción de leyes imprescindibles para el reconocimiento de esos derechos. Además, la U.F.N. publicaba “Nuestra Causa”, una revista mensual especializada en política, aunque también incluyó secciones de sociología, literatura, arte y educación. Durante su primer año y hasta el número 11, estuvo dirigida por Petrona Eyle, que fue sucedida por Adela durante dos números, a partir de lo cual se inició, hasta junio de 1921, una dirección colegiada compuesta Lola S. De Bourguet, Adelia Di Carlo y Elisa Bachofen, entre otras. También perteneció a la Agrupación de Mujeres de Artes y Letras y fue presidenta-fundadora del Centro de Arte Kultur, que tuvo mucha convocatoria en su tiempo; allí concurrían entre otros: Angelina Augusta Civani Pagano de Duchase, Enrique de Gandia, Marcos Victoria, José María Moner Sans y Juan José de Soiza Reilli.
Además de la docencia, las colaboraciones en revistas y su obra propia, Adela fuye redactora de numerosos petitorios masivos dirigidos a legisladores; como también participó en acciones de lobby y movilizaciones que las mujeres realizaban previas a los actos electorales para reafirmar su presencia.
Actuó como periodista desde 1911 en "El Día" de La Plata; colaboró con las revistas: "El Hogar", “Fray Mocho”, "Caras y Caretas" y los periódicos: "La Razón",  “La Prensa, y “Crónica” de Bernal. Fue secretaria de redacción de “La revista de Instrucción Pública”, órgano oficial del Ministerio de Educación de la Nación. Encontramos en la “Revista Nativa” una poesía suya que describe lo que significa "el pericón" para el gaucho: el baile, la dispersión, la alegría, la china (enero, 1924, Año I Nº 1)  En la revista quilmeña “La Urraca” del periodista Mordy Strugo, escribió en diciembre de 1938 un sentido obituario sobre Alfonsina Storni, recientemente fallecida, que trasunta la admiración y la amistad que las unía.
Fue directora fundado­ra de “Renovación” de Bernal; un semanario que apareció a partir de julio de 1937 con el lema “Verdad y Justicia”. La redacción estuvo en la calle Hipólito Yrigoyen 518. Se publicó durante tres años y el Dr. José A. Craviotto fue un constante colaborador, sus primeras investigaciones históricas fundamentales aparecieron por primera vez en ese medio.Fue corresponsal en Bernal del periódico quilmeño de E. Mauri Casabal "El Plata", donde escribió notas que deben haber incomodado a los mismos editores, sin embargo nunca fue censurada.
Pasó por todos los géneros literarios: escribió poesías, algunas en francés, cuento, novela y ensayo literario y biográfico. Algunas de sus obras publicadas son: Luz y sombra (1924); La gloria del corazón (1924); El momento (1930, reeditado en 1949); "Vidas" (cuatro tomos, 1938, 1940, 1943 y 1950); “Florencio Parravicini íntimo” (1947) con este actor y su esposa la unía una sincera amistad; “Angelito Vélez, sus danzas y su vida” (1950); "Por televisión argentina: primer cuaderno " (1958); “Don José J. Podestá” (1858-1958). En verso pu­blicó: “Momentos sentimentales”, edición de la Sociedad Editorial Argentina (1923); "Bruma, poemario, y
Ver en el blog "El Quilmero en la Goyena"
Hiedra
", novela,  (1927); en francés: "Toi en moi" (1938); "Rythme serein" (1946, hay un ejemplar en la Biblioteca Popular Pedro Goyena) y "Symbolisme",“Fleur de Lys” (1956). Tradujo en francés "Moments de vie", de Jean Greiffier (1953). También incursionó en el arte dramático con una pieza llamada “Las dos sombras” que se transmitió por Radio Rivadavia en 1934. Se suman “Revelación”, “Mi carné de periodista”, “Consagración”, obras editadas en los Talleres Gráficos Argentinos de Lorenzo Rosso.
Fue una entusiasta conferencista, de voz seductora y rigurosa en la palabra. Con frecuencia se la escuchó en el Club Argentino de Mujeres, en la Sociedad Popular de Educación y en la Asociación Nacional del Profesorado.
Entre los numerosos premios y reconocimientos recibió un homenaje de la Escuela de Bellas Artes Carlos Morel, en 1961 obtuvo la medalla de plata de la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires y por sus antecedentes, fue nombrada miembro de mérito por la Academia Hispano Americana de Heredia, Costa Rica, y los gobiernos de Hispano América, España y Portugal.
Era una mujer enérgica muy emprendedora y autosuficiente. Como se muestra en la página “Profesionales” de la revista “Nuestra Causa” del 10 de octubre de 1919; [3] donde anuncia textualmente: “Adela García Salaberry. Se encarga en el rápido diligenciamiento de exhortos para los Tribunales Provincial y Federal de La Plata. Testimonias y copias con excelente caligrafía y rapidez, a precios muy módicos. Personalmente o por correo.”
Página donde aparecen otros nombres de otras compañeras de lucha.
No todo fue maravilloso e idílico en su vida, sufrió discriminación de género, no sólo por hombres sino también por sus congéneres de sexo; fue difamada y sospechada. Su militancia y su actitud ante el mundo la hacían políticamente incorrecta para muchos sectores conservadores burgueses y ultramontanos, sin embargo, ella mantuvo siempre una dignidad íntegra y no respondió a las ofensas más que con su desprecio e ignorándolas, que era lo que más enfurecía a sus contrincantes.
Su apoyo a la ley del voto femenino en 1947 la estigmatizaron entre los “contras”, motejándola de “peronista”, tendencia que no hizo suya, tan sólo supo ver los hechos positivos que se concretaron en el primer gobierno del Gral. Perón a favor de la mujer y de los menos privilegiados.
Si bien la mayor parte de sus días transcurría en la Capital Federal y en la ciudad de La Plata, su casa de Bernal era un “Salón” que competía con el de Raquel Adler, aunque se tenían una distante amistad. Allí se encontraban algunos intelectuales de Bernal, Quilmes, La Plata y heterogéneas visitas de la Capital Federal, como el matrimonio Justo, José León Pagano, Angelina Pagano, Margarita Abella Caprile, Enrique Larreta, Ramón Gómez de la Serna, Alfonsina, Angelita Vélez, entre otros, y muchos niños de los alrededores a los que invitaba a pasar, les convidaba golosinas y les leía poemas que escuchaban azorados.
Entre los vecinos locales eran asiduos los profesores: Ana María Borzi de Faragó, Juan Manuel Cotta, Mercedes Ayala de Hutchinson,los hermanos Piaggio, Ema, Elsa, Amelia y Celestino, don Jorge Felipe Firpo - que la recuerda con tanto afecto en su historia de Bernal - Nelly Lombardo Cichero de Tumini, el Dr. Fernando Pozzo y su esposa Celia Rodríguez, el Dr. José A. Craviotto, la señorita Ana Hutchison, la obstetra Catalina Navarro, el escultor Luis Perlotti, que dejó tantas obras en Quilmes y Bernal, que le obsequió un perfil en sobrerrelieve de Alfonsina Storni que luego Adela donó a la Escuela de Bellas Artes “Carlos Morel”; también la visitó la cantante lírica Luisa Bertana, fallecida tan tempranamente en medio de una carrera exitosa.
Adela murió en Bernal, el 21 de noviembre de 1965. Fiel, hasta último momento, con sus convicciones sociales y políticas, legó su casa y su inmensa biblioteca a la Municipalidad de Quilmes para que las destinaran a obras sociales.
La escritora quilmeña Stella Bertinelli de Ingolotti escribió una precisa biografía novelada de esta olvidada mujer, que se presentará próximamente. El título es "Roca 635", el domicilio de Adela en Villa Crámer, Bernal, desde la década del veinte hasta su muerte; allí hoy funciona la Guardería Municipal Salaberry.
El 5 de abril de 2007  al inaugurase la sala permanente “Vida y Homenaje a la Mujer” en el Museo Histórico Regional Almirante Brown, la Subsecretaría de Cultura de Municipalidad de Quilmes realizó una muestra de fotografías de Adela García Salaberry, 75 fotografías encabezadas por el titulo “Adela García Salaberry, su vida a través de las imágenes”.
 
 Dedicatoria de Enrique Larreta en su libro "Santa María del Buen Aire"
 
Dedicatoria  Ramón Gómez de la Serna en su libro "Greguerías"
Dedicatoria de Margarita Abella Caprile en su libro "Perfiles en la niebla"


Bibliografía:
Firpo Felipe Jorge. “Recuerdos del viejo Bernal” El Monje Editor. Quilmes, noviembe 1992.
Web del Partido Socialista de Tres de Febrero: www.ps3f.com.ar
Periódicos: “Crónica” de Bernal, Hemeroteca de la biblioteca José Manuel Estrada; hemeroteca de “El Sol” de Quilmes.
Archivo personal del autor.
Investigación y Compilación de Chalo Agnelli
Las dedicatorias pertenecen a una colección de libros propios

[1] Afortunadamente recuperada por algunos autores en las últimas décadas como la historia novelada “Cómo se atreve” de Silvia Miguens, editado por Sudamericana en 2004. Y la pieza de radioteatro sobre su vida, premiada en Argentares, de la autora María Mercedes Di Benedetto.
[2] "Paloma Blanca" - Biografía de Julieta Lanteri de Ana María De Mena y de Bellota, Araceli Julieta  Lantieri, la pasión de una mujer”, Ed. Planeta, Argentina.
[3]Todo es Historia” Nº 252, marzo de 2005.