sábado, 30 de diciembre de 2017

PRIMEROS POBLADORES Y PROPIETARIOS DE QUILMES POR J. A. CRAVIOTTO Y C. BARRERA NICHOLSON (COMPILACIÓN)


EL QUILMERO continúa con la recuperación de las investigaciones del Dr. Craviotto y don César Barrera Nicholson encontramos en una revista "La Verdad" de octubre de 1945, este trabajo que fue preparatorio de uno muy completo – como se indica como acápite bajo el título - que no llegaron a publicar y que tengo en mi poder, pues sus autores lo entregaron al Prof. Lombán y de los hijos de este historiador llegó a mis manos. Recuerdo que el profesor Juan Carlos Lombán fue el miembro más joven de la Junta de Estudios Históricos y secretario de la misma a poco de su creación (12/7/1940). Próximamente quien suscribe y los historiadores Claudio Schbib y Juan Corvalán publicaremos ese extraordinario documento que devela una gran parte de la historia del Quilmes, aún no muy conocida, de los siglos XVI y XVII, que sus autores titularon humildemente, Algunos aspectos del pasado de Quilmes”. (Chalo Agnelli)
  LOS FUNDADORES 

José A. Craviotto 
César Barrera Nicholson 
de una “Historia de Quilmes” en preparación

Juan de Garay, luego de la ceremonia de la fundación de la ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de Buenos Aires el sábado 11 de junio de 1580, procedió a repartir a la usanza de la época, entre sus compañeros de expedición, y según sus méritos y jerarquías, las tierras del lugar donde se levantaría la ciudad y las que se extendían hasta tierra adentro desde las inmediaciones de la costa, como primera merced de la Corona de España, a favor de aquellos que establecieran allí su residencia, que a eso venían, como pobladores del lugar.
De tal manera quedó fijada la posesión y propiedad primera del suelo bonaerense y por ende el de Quilmes y sujeto desde entonces a las leyes Castellanas. La ‘Civilización de Occidente’ iniciaba así su imperio a la vera de nuestro estuario y bajo sus normas jurídicas en las nuevas tierras sobre las cuales iba extendiendo su conquista.
Antes de concretar los nombres de los primeros pobladores y propietarios, españoles de nacimiento, en campos de Quilmes, integrantes del núcleo de fundadores de la segunda Buenos Aires, observemos aquel y tomémoslo como uno de tantos grupos que desgranándose a lo largo de valles, ríos y montañas, jalonaron en su avance de conquista y al correr de sus pasos, con poblaciones y ciudades que en su mayoría perduran hoy, ricas y progresistas, a todo el territorio de la nación. 
LOS AVENTUREROS 
¿Quiénes, constituían aquel núcleo? Con criterio global podemos decir que estaba formador por un grupo casi totalmente de españoles venidos de cualquier rincón de España, pobres casi todos, paupérrimos, para expresar con más propiedad su condición de humildes y desvalidos; audaces y aventureros, en pos de honores y fortunas o de ambas a la vez y carentes muchos de ellos de alcurnias y linajes. Sus nombres habían de forjarse en estos sitios del Nuevo Mundo en aventuras increíbles y epopeyas estupendas entre el fragor de los combates, las ansias, el hambre, la sed y la lucha permanente contra hombres, bestias, clima y ambiciones encontradas.
Así fueron sur­giendo en la historia de la conquista y colonización, nombres obscuros y desconocidos en España y que aquí el denuedo y la gloria, abrillantaron y engrandecieron.
Porque América fue para ellos crisol de mudanzas increíbles. Cortés, un soldado anónimo; Pizarro, un porquerizo hijo de una cortesana, conquistan uno a Méjico y el otro al Perú, se enriquecen y envían tanto oro al rey, como jamás lo soñaran en el más inverosímil de los sueños.
Convertidos al medio, lejos de Europa, de su civilización y de sus leyes, fuera de todo control y agigantados ante sí mismos por el resultado de su esfuerzo, se sienten capaces de toda empresa. La guerra contra los indios o entre ellos mismos, pareciera ser un placer. “Las guerras - dice Lope de Aguirre, levantado en rebelión contra su Rey - para los hombres se hicieron”. Llegaron a considerarse en tal alto rango que cuando así les convino se alzaron contra toda traba, toda ley divina o humana, en un frenesí de poder y de soberbia: “La ley se acata, pero no se cumple”, dice Belalcázar. Bulle en sus cerebros y agita con violencia sus corazones el espíritu de una nueva España que echa fuerte y honda raigambre en este mundo apenas descubierto y la savia fecunda y poderosa les mueve a erguirse en una locura de altanería y orgullo, tanto más alta cuanto más irrealizable pareciera ser el obstáculo que los detuviese. 
LA EUROPA MEDIEVAL 
Por ello la historia de los conquistadores, soldados o pobladores de nuestra América está saturada de miserias y grandezas; su obra es la obra del siglo que vivieron y del medio en que actuaron. Siglo y medio ambiente de fiereza, de luchas de supervivencia necesariamente crueles, como cruel era el mundo de aquel tiempo; y la grandeza, el coraje, los errores y los aciertos del español en América son proyecciones que nacen de la sociedad europea medieval.
Y la España del siglo XV, la España aguerrida y brava, modelada en largas guerras contra el moro, por la libertad y por la religión, se manifestó en aquellos anónimos pobladores, frailes, artesanos, la labriegos y soldados que en absurda desproporción numérica avasallaron hombres y pueblos; se manifestó largamente y con vigor bien español, con toda la reciedumbre, la heroicidad y la apasionada violencia que el formidable escenario americano estimuló en superación de bravuras y de arrojos, fuera de toda vigilancia y continencia y como al azar se lanzaron bajo la candente fiebre de un delirio heroico y sometieron y dominaron civilizaciones milenarias, para engarzar en la corona de España su más preciada y valiosa gema: la América Española.
Pasada aquella época de lujuriosa brega, el Estado en su obra civilizadora sustituía poco a poco aquellos regímenes de violencia, por una reglamentación jurídica toda previsión y cordura, toda filantropía y sabiduría. 
Las Leyes de Indias, constituyen un monumento de la monarquía española, que atestigua la existencia de ideas rectoras, hijas de un cristianismo profundo y como tal, de un plan civilizador armónico y equilibrado. Y a este plan y a su realización responden la fundación de pueblos y ciudades y la otorgación de mercedes en tierras que fijaron el esfuerzo de los hombres a la explotación de su riqueza, origen de nuestra actual grandeza pecuaria. 
PA­NORAMA DE TRABAJO 
Ha dicho un autor, que los españoles de la conquista y de los primeros años de la colonia, no bien pisaban estas tierras del Río de la Plata, sólo acostumbrados hasta entonces al arado y al cultivo de la tierra, pedían campos para estancias.
Y no eran todos labradores humildes; si bien en aquellos que las tenían, sus alcurnias y linajes no pasaban de una honorable medianía, no por eso dejaban de hallar­se entre ellos segundones de buena casa e hidalgos “de solar conocido”. Lo dicho antes se explica, teniendo en cuenta el pa­norama de trabajo que se les presentaba en estas tierras, frente a lo que después serían las dos grandes riquezas: la ganadería y la  agricultura. Tampoco eran humildes desde otro punto de vista; al ofrecerse en venta por las autoridades españolas algunos títulos de nobleza para con su producto sufragar determinados gastos, muchos de ellos contestaron: “¡Qué más honor ni más nobleza que se español!”. 
“EL PAISANO” DE NUESTRA CAMPAÑA 
Entre aquellos habitantes de Buenos Aires que guardaban las galas traídas de España para las grandes solemnidades y vestían habitualmente harapos que cubrían con un manto, origen del poncho, [1] que no contaban con otras mercaderías europeas que las llegadas muy de tiempo en tiempo, medido en años, en algún buque de la carrera legal o en las poco más frecuentes del contrabando; entre ellos, decíamos, abundaban quienes se quejaban al Rey, allá por 1590, porque “se ven obligados a trabajar por sus propias manos" y expresaban “qué mugeres españolas nobles de calidad por su mucha pobreza, an ydo a traer a cuesta el agua que an de bever” (textual), culminando las quejas en éste párrafo: “los vezinos y moradores hazen sus labores y ganados por sus propias manos.... lo qual es mucha lástima, que los dichos vezinos se sirvan como si fuera en la mínima aldea de España, qué por estas partes no se usa...” (textual)
Es que en estas partes, el “no se usa” tenía su explicación: frente a la pampa inmensa, de campos feraces, una asombrosa riqueza muy diferente que la del oro y la plata de Perú, empezaba a columbrarse en la abierta llanura y cuando las primeras estancias pasaron a contar rodeos numerosos, la ganadería con la exportación de sus productos por la vía legal o por la del contrabando, dio impulso a lo que después sería la base de nuestra riqueza nacional.
Frente a las rudas tareas agrícolas encontraban la comodidad peligrosa de las ganaderas, sin otras preocupaciones que las de luchar con haciendas bravías que ja­más habían estado frente a seres humanos, pero para ellos, descendientes inmediatos de los que lucharon siglos contra los moros y en algunos casos participantes directos de la campaña de Flandes, tales luchas debían servir de estímulo en la tarea y quizás de emulación. “Qué argumen­to u ordenanza - dice un autor - podía convencerles que vivir casi desnudos y alimentarse con carne de caballo, raíces y hierbas del campo, era preferible a comer la carne semiasada del ganado cimarrón y cambiar el cuero y las crines por aguardiente, armas y pilchas”. 
En ese medio inmenso con todos sus peligros y a la vez los estímulos para que actuara en él quien se destacase por sus condiciones sobre los demás, debía forzosamente surgir de los españoles alejados de la aldea de Buenos Aires, aquel producto singular, noble y simpático, “el paisano” de nuestras campañas, que aun hoy conserva en su hablar el “mesmo”, el “naide” y el “cuasi” del castellano de la época de Cervantes […] 
LOS OBREROS LEJANOS DE NUES­TRA GRANDEZA 
La conquista realizada por la Madre Patria en estas tierras, “empresa tan ardua y ciclópea que no tiene términos posibles de comparación en los anales de todos los pueblos”, tal como lo dice el Decreto del Gobierno Argentino del 4 de Octubre de 1917, por el que se crea el “Día de la Raza”, se cumplió tal como lo establece el mismo decreto, “con la aleación del valor de sus guerreros, el denuedo de sus exploradores, la fe de sus sacerdotes, el preceptismo de sus sabios y las labores de sus menestreles”; [2] la levadura de la sangre española volcada en estas tierras de América com­prendía las grandes figuras de los prime­ros planos y junto a ellas los lugartenien­tes, los segundones, los personajes meno­res, escribanos, alarifes, “surujanos” (cirujanos), car­pinteros, “los simples soldados de la cater­va”, al decir de un autor.
Son ellos los obreros más lejanos de nues­tra grandeza nacional; sus nombres no de­ben permanecer ignorados porque son ellos quienes en la penumbra de la historia de nuestra Patria y, en nuestro caso particu­lar, de Quilmes, fueron las sillares silen­ciosas de la obra. Con ellos, tal como se ha dicho, por un autor, refiriéndose a una de las más antiguas familias de la vieja juris­dicción territorial de Quilmes, “asoman los signos esculpidos por el buril de una grave y pujante estirpe que cumplió en silencio su destino civilizador”. 
EL REPARTIMIENTO 
Apenas fundada Buenos Aires por Juan de Garay, las tierras de su campaña se entregaron en propiedad a sus acompañan­tes. Fue así como, desde el Riachuelo has­ta la Magdalena, aquellos conquistadores recibieron sendas “estancias”, cuyas dimen­siones, excepto un caso, fueron de media legua de frente por legua y media de fon­do (3000 por 9000 varas ó 2,414 por 7,242 km *)
El frente se me­día sobre la barranca que desde Wilde se prolonga en forma sensiblemente para­lela a la costa, separando netamente la par­te alta del bañado situado entre ésta y aquella. A su vez el fondo corría tierra adentro con rumbo Noreste-Sudoeste ver­dadero, vale decir, corregida la declinación magnética de la brújula.
Por el repartimiento de tierras de Ga­ray, tres de sus acompañantes resultaron ser los primeros propietarios de gran par­te de las tierras que hoy quedan incluidas en la planta urbana de Quilmes: Pedro de Xeres, Pedro de Quirós y Pedro de Izarra.

CIRCUNSCRIPCIÓN DE LAS MERCEDES 
Sus estancias estaban situadas dentro de los límites actuales siguientes:
Xeres, por la barranca, desde la calle Dean Funes en Bernal hasta la de Rivadavia en Quilmes, prolongándose su fondo hasta el actual des­linde Quilmes-Almirante Brown-Lomas de Zamora;
Quirós, frente por la barranca, desde la calle Rivadavia hasta la prolonga­ción rumbo Este, de una línea que pase por la actual esquina Mitre-José Hernández, en cuanto al fondo, se internaba en actua­les tierras de Florencio Varela, cerca del arroyo de las Piedras;
Izarra, frente por la barranca, desde el límite antes citado de Quirós, hasta la prolongación hacía la misma, de la calle Nº 24 de Berazategui, su fondo se internaba en Florencio Vare­la, aproximadamente hasta la estación del mismo nombre del Ferrocarril Provincial.

Los tres acompañantes de Garay que he­mos mencionado, llegaron a estas tierras desde España en la armada del Adelanta­do Juan Ortiz de Zárate, incorporándose muy luego a la expedición de Garay.
Ortiz de Zárate, quien llegó al Perú des­de España en 1534, con Hernando Pizarro, fue designado Gobernador del Río de la Plata en 1567, por la Real Audiencia de Charcas, para lo cual debió trasladarse a España a fin de capitular con el Rey. Por tales capitulaciones, firmadas en 10 de ju­nio de 1668, Zárate debía traer a estas tierras 200 hombres ca­sados, de oficios determinados o labradores y 300 de guerra; el viaje debía em­prenderlo en no menos de 4 buques; poblaría tres ciudades: una en la Asunción, otra en Charcas en el Alto Perú y una tercera en la entrada del Río de la Plata; en su expe­dición traería 4000 vacas, 4000 ovejas, 500 cabras y 300 yeguas de Castilla, empleando en la conquista que iniciaba la suma de 20.000 ducados (1 ducado, aproximadamen­te $ 5.45 de la moneda argentina actual); [3] en las partes que descubriese y que juzga­se convenientes para ello, fundaría cuatro ciudades con sus correspondientes fortale­zas.
La expedición salió de España en 1572, y luego de peripecias en gran número, so­bre todo ocurridas en el Río de la Plata, penetró en el río Uruguay en cuya margen izquierda cerca de la actual población de Soriano, Zárate fundó el pueblo de San Salvador, el 30 de mayo de 1574. 

La Casa de Contratación de Sevilla (1503-1790)
LOS EXPEDICIONARIOS 
Se conocen hoy algunos detalles acerca de los expedicionarios; en un recuento efectuado por la Casa de Contratación de Sevilla a comienzos del año 1572, se men­cionan entre los componentes de la expedición: un canónigo, dos clérigos, el general y almirante, tres capitanes, un licenciado, un cirujano, dos plateros, un sastre, tres zapateros, un cantarero, dos labradores, ciento noventa y cuatro personas sin profesión y dos atambores. [4] En total, con la tri­pulación de los buques, eran 238 hombres y 29 mujeres. En fecha poco posterior y luego de haberse agregado dos buques a la expedición, la gente que la componía lle­gaba a un total de 510 personas, comprendiendo 104 de tripulación. Entre ellos se encontraban nuestros Xeres, Quirós e Izarra, así como también otro de los propietarios antiguos quilmeños, sucesor de uno de los nombrados en la posesión de la tierra, Andrés Ximenes “el viejo”. Del conjunto de los expedicionarios, se expresaba así Ortiz de Vergara, que con ellos empren­día el viaje: “estauan tan pobres que en mi  vida he visto armada donde tanta pobreca se me presentase a todas partes...” (textual)
Los miembros de la expedición habían sido llamados a enganche por bandos, en uno de los cuales se decía: “manda el señor capitán que cualesquiera soldado que pretendiera hazer esta jornada del Río de la Plata debe (dar) dineros para flete y matalotaje... y el que no pensare hacerlo ansy desde aquy se buelba a su casa para que no pretenda ygnorancia y porque va su ynterees e a gozar de las copiosas mercedes que su magestad faze...” (textual)
Algunas de las condiciones impuestas por el Adelantado a los expedicionarios son muy curiosas; así, refiriéndose al viaje les decía: “que todo podrá costarles a cada uno de ellos como quarenta o cincuenta ducados a lo más largo”; cada conquistador debía llevar sus armas y municio­nes, previniéndoles el Adelantado “que no gaste sus dineros en galas de vestidos costosos y que los guarde para sus costas de flete y matalotaje y para llevar algún hierro o acero que es lo que vale para rescates en la tierra”. 
Juan Ortiz de Zárate y Mendieta
EL ADELANTADO 
Digamos de paso que la expedición de Ortíz de Zárate se hizo cumpliendo con una de las previsoras ideologías que determi­naron los rumbos en la conquista de Amé­rica por la corona de España y que con ella, señalada por el Licenciado Matienzo desde el Perú, pudo refundarse Buenos Aires como punto de acceso desde el Atlántico hacia las tierras de los incas, hecho que cien años después, conducirá a la conquista y desnaturalización de los altivos y rebeldes indios Quilmes, los cuales se in­terponían, con su belicosidad, en el cami­no que ligaba ambas capitales en los dos océanos.
Volviendo al puerto de San Salvador al cual había llegado Garay desde Santa Fe  (ciudad que fundara pocos años antes) con algunos auxilios que había pedido Zá­rate, nos encontramos con el primero de los documentos que menciona a Pedro de Xe­res; con fecha 7 de junio de 1574, Zárate designó a Garay Capitán General, Teniente de Gobernador y Justicia Mayor de las provincias del Río de la Plata provisión que refrendó con su firma, y en su carác­ter de escribano nuestro Pedro de Xeres.
El 14 de diciembre de dicho año, Zárate emprendió viaje hacia la Asunción, dejan­do en el poblado recién fundado, sesenta hombres al mando de Juan Alonso de Quirós, cuya figura tiene para nosotros es­pecial importancia por tratarse, probable­mente, del padre de Pedro de Quirós, lin­dero de Xeres en las tierras repartidas por Garay en esta zona y por lo tanto primer propietario de lo que hoy es en gran par­te, la planta urbana de Quilmes.
En fecha poco anterior a setiembre del año siguiente 1575, la población de San Salvador había disminuido, por la huida a Tucumán de varios vecinos y el 20 de julio de 1577, fue abandonada; “acordaron el teniente Juan Alonso de Quirós é la demás gente despoblarla”, pese a que sus habitantes se hallaban en ella “teniendo bastimentos con que se sustentar buenas chacaras de trigo, mayz y frisóles y hor­talizas de todas legumbres mucha caza de venados y perdices que matavan, cabras y puercos para criar, caballos para correr la tierra, los quales dejaron allá y finalmente gran pesquería de mucho pescado”. Presumiblemente la causa del abandono debióse a la permanente hostili­dad de parte de los indígenas comarcanos.
No vemos figurar a Xeres, por lo menos en la documentación conocida hoy por nos­otros, hasta el año 1580, en el cual la expe­dición con Garay a la cabeza descendía por el Paraná para fundar Buenos Aires. En el Paraná de las Palmas el convoy se detuvo para producir la llamada “información de servicios de Juan de Salazar”, la cual ini­ció nuestro Xeres con el título “Escrivano público y de Cabildo y de Gobernación y rregistros” (textual), el 28 de mayo de dicho año de 1580, y terminó en Buenos Aires ya fundada el 15 de junio siguiente.
Entretanto, el 11 de junio, Garay levan­taba nuevamente la población que décadas antes había sido fundada por Mendoza. El acta correspondiente, en sus cinco partes, es anotada y firmada por Xeres. Pocos días después, el 15, en el cual fue terminada ya la que hemos mencionado “información de Salazar escribano Xeres firmó dos actuaciones referentes a la nao San Cristóbal de Buena Ventura”, siendo estas dos, las últimas noticias concretas que tenemos a su respecto en ese sentido. 
XERES = GEREZ = PÉREZ 
El 24 de octubre del minino año 1580, se efectúa el repartimiento de tierras en el cual Xeres fue favorecido, además de otras mercedes en tierras, con la fracción que ya hemos indicado. Tiempo después, en 1582, en el reparto de indios hecho “a los pobladores y fundadores y conquistadores de la dicha ciudad en alguna recompen­sa de los muchos gastos y travajos que han tenido en la dicha población”, no se menciona su nombre entre aquellos, ignoramos la causa y suponemos que ya en­fermo en octubre de 1580, fecha en la que se le otorgaron las tierras con la “estancia”, no figuraba entre los pobladores de Buenos Aires o por lo menos, entre los favorecidos con indios dos años después, acaso por haber fallecido o haberse trasladado a otro punto.
Algunas constancias documentales, nos hacen suponer que sus herederos continuaron con la posesión de su estancia o de parte de ella en los años 1600, y posterio­res, quizás hasta en las primeras décadas del 1700, y lo suponemos pues entre los descendientes de estos y los del ya nombrado Ximenes “el viejo”, todos ellos vinculados a la propiedad de estas tierras, se realizaron casamientos, que vinieron a unir más aún los apellidos que nos ocupan a la posesión de estas propiedades.
Su apellido, en varias versiones docu­mentales antiguas, figura como Xeres, Gerez o Pérez, siendo la primera de ellas la que empleó nuestro escribano en el acta de fundación de la ciudad de Buenos Ai­res.
Es curioso consignar la coincidencia de que muchos años después, el 2 de agosto de 1810, un tal Pedro Pérez, ofrece a la Primera Junta de Gobierno un rodeo de 2000 ovejas de su campo al sureste de Bue­nos Aires, pasado el Riachuelo, para algu­na expedición patriota que saliese “del lado puente del sud” (hoy puente Pueyrredón, en el Riachuelo)
Xeres es de todos los acompañantes de Garay, el menos conocido quizás su representación ideal la hallamos en los cuadros que pintó Moreno Carbonero referentes a la fundación de Buenos Aires por Garay, es la figura del escribano que a la izquier­da de este y frente al rollo de justicia se encuentra con pluma y papel en mano en actitud de escribir la correspondiente acta. 
QUIRÓS 
Acerca de Pedro de Quirós, propietario como hemos dicho de gran parte de la planta urbana de Quilmes, abundan las refe­rencias sobre su persona. De ellas se des­prende que en la expedición de Ortiz de Za­rate figuraba un Juan Alonso de Quirós nacido en 1528, en Zalamea de la Serena, antigua ciudad de la provincia de Badajoz, cuyo origen debe buscarse en la época romana y en donde aún existe la casa del famoso alcalde Pedro Crespo, inmortaliza­do por Calderón de la Barca. Juan Alonso de Quirós, hijo del licenciado Pedro Ramírez de Mesa [5] era casado con Da. María de Heredia siendo sus hijos Sebastián de Heredia y Pedro de Quirós, quie­nes juntamente con la hermana de Juan Alonso, Da. Francisca de Quirós vinieron con éste desde España.
Este Juan Alonso, pequeño de estatura y con la señal de un lobanillo [6] sobre la ceja izquierda, quedó por teniente de go­bernador como se ha dicho en el pueblo de San Salvador y ocupó ese cargo hasta su despoblación en 1577, tratando de defenderlo contra los indios y luchando con sus compañeros para evitar que el desaliento les hiciese abandonarlo.
Poco antes de que esto ocurriera, los contados habitantes de aquel punto fueron sorprendidos por la llegada del mismo Diego de Mendieta, joven alegre y divertido, dado a la juerga y más amigo de reír que de tomar las cosas en serio, teniente de gobernador de Santa Fe depuesto del cargo por mala cabeza, “tronera incorregible” y “cráneo de cascabel”, al decir de un autor. Los socorros que buscó allí para re­cobrar el poder no pudo hallarlos porque Quirós lo apresó y entregó al capitán Es­pinosa que había venido desde Santa Fe para conducirlo a España.
Abandonada San Salvador como hemos dicho, Quirós pasó a la Asunción donde aun vivía en 1586. Nuestro Pedro de Quirós ha sido dado también como hijo de Juan de Quirós, ex­pedicionario con Álvar Núñez Cabeza de Vaca e hijo de Gonzalo de Quirós vecino de Plasencia provincia de Guipúzcoa. Este Juan de Quirós que con el Adelantado Cabeza de Vaca participó en la expedición terrestre desde las costas atlánticas del Brasil hasta la Asunción del Paraguay, murió cuatro jornadas antes de llegar a destino, en 1542. Ahora bien, Pedro de Quirós, en el año de la partida de Ortiz de Zárate, o sea en 1572, figura en la lista de los expedicionarios como “natural de Venavente, de edad de 28 años”, y por lo tanto nacido en el año 1544. La inseguridad de ciertos datos no permite establecer claramente si este Pedro de Quirós es el acompañante de Garay en 1580, y por lo tanto el primer propietario de estas tierras, hoy quilmeñas. En cambio no puede ser, indudablemente, hijo del que murió en el Paraguay dos años antes de la fecha de su nacimiento.
Se supone con algún fundamento, que Pedro de Quirós estuvo en la recién fundada Santa Fe, en 1572.
Acompañó a Garay desde la Asunción o tal vez embarcándose en Santa Fe y al fundarse la ciudad de Buenos Aires fue designado regidor de su primer cabildo. Algunos documentos indican que tenía una “señal en la mollera[7] y que era “encendido de color”. [8] 
El Primer propietario de nuestra actual planta urbana, recibió además en el reparto de tierras hecho por Garay, el solar en la esquina de Victoria-Bolívar en la Capital Federal, que hace cruz con el actual edificio del Cabildo. A título de información agregamos que el solar frente al ya señalado como de propiedad de Quirós y que hoy ocupa el nacimiento de la diagonal General Julio A. Roca, “fue permutado en el año 1584, por una guitarra y un caballo”. [9] 
Pocos años después, en 1585, Pedro de Quirós es designado regidor del Cabildo de la ciudad de Concepción del Bermejo en la actual gobernación del Chaco.  [10] Esta ciudad fue fundada en dicho año por Alonso de Vera y Aragón (a) ‘Cara de Perro’, entre cuyos hombres se alistó también Alonso Gómez, primer poblador español de la zona actual de Conchitas (Plátanos)
La primitiva estancia de Pedro de Quirós, sesenta y seis años después del alejamiento de este del Río de la Plata, pertenecía al Alcalde Mayor Provincial del Cabildo de Buenos Aires, Juan del Pozo y Silva, quien la cedió en ese entonces, para que en ella se estableciera la Reducción de los indios Quilmes, recibiendo en cambio tierras que después formaron el conocido por “Rincón de Noario”, a inmediaciones del río Samborombón, una de las más gran­des entre las antiguas estancias bonaeren­ses. 
IZARRA 
En cuanto a Pedro Izarra, expedicionario también con Ortiz de Zárate y compañero de Rodrigo, hijo de aquel, y con el Arcediano Martín del Barco Centenera (que compuso en Lisboa, en 1602, una crónica rimada de la conquista del Río de la Plata titulada “La Argentina”), anotamos que nació por 1547, si bien se indica como su edad al tiempo de la fundación de Buenos Aires en 1580, la de 24 años y por lo tanto nacido en 1557. Hidalgo de cuna, y per­sona de méritos; acompañante de Garay en la expedición fundadora, trayendo desde la Asunción a Juan Ortiz de Zárate, nieto del Adelantado. Sirvió como testigo en infor­maciones de servicio (a fuer de persona principal); fue electo alcalde ordinario va­rias veces, así como regidor del Cabildo de Buenos Aires; siendo uno de los varios personajes de la ciudad que se dirigieron al Rey denunciando la incompetencia y los abusos del gobernador Hernandarias, [11] según expresiones de la época.
Casó con Da. Polonia Astor, falleciendo en agosto de 1622. Su hija Polonia de Izarra, [12] casó con el ge­neral Gaspar de Gaete, quien continuó con la propiedad de la estancia otorgada por Garay a Izarra, en virtud del casamien­to antedicho, y a cuya área, agregó por compra, la estancia lindera, que lo era de Antón Roverto, el 22 de julio de 1602, de­nominada “El Corbatón” y conociéndose en lo sucesivo por tal nombre hasta co­mienzos del siglo pasado, a la nueva pro­piedad así agrandada.
Se extendía la estancia de Roverto desde el límite señalado antes para Izarra, en la calle Nº 24, hasta la 3, ambas de Berazategui, prolongándose su fondo hasta tie­rras actuales de Florencio Varela.
En el año 1639, Polonia de Izarra, en una petición al gobernado.
Mendo de la Cueva y Benavídez, hace mención de: “los méritos de mis padres y agüelos, que fueron de los antiguos conquistadores y pobladores de toda esta provincia, habiendo acudido en todas las ocasiones y servido a Su Magestad en todos los casos que se han ofrecido de su real servicio, haciendo oficio de Justicia y otros, por ser en personas beneméritas, y mi marido y mis hijos al presente el uno de ellos usando oficio de capitán de caballos guardando la ciudad con sus armas y caballos, sirvien­do a Su Magestad sin sueldos; a su costa y mención y el dicho Don Gaspar de Gaete mi marido, lo hizo en Flandes mucho tiempo, como a Vuestra Señoría le consta y por ser persona de calidad, le hiso su Teniente General en esta dicha ciudad y su jurisdición, de que han dado de todo muy buena cuenta y a satisfacción de todos los Señores Gobernadores antecesores de Vuestra Señoría y de la república, y lo mismo el dicho mi marido e hijo a la de vuestra Señoría" (textual)
Desde el año 1676, hasta el de 1690, un miembro de su familia, el sacerdote Mel­chor de Izarra, fue cura doctrinero de la reducción indígena de los Quilmes; en 1680, dos descendientes de Gaete, y por lo tan­to de Izarra, impedían con sus ganados, las sementeras de aquellos indígenas, quie­nes, por medio del corregidor español de la Reducción, mencionan a “don Pedro y don Baltazar Gaete, [13] establecidos con sus ganados a tiro de mosquete desta reducción”. 
En un trabajo ya publicado por nosotros, se ha, indicado que sobre la costa del Río de la Plata, la actual Punta Colorada, antes Puerto Colares y en aquellos años '“Puer­to de Don Gaspar”, sirvió desde comienzos del siglo XVII para ejercer un activo con­trabando, [14] y que sobre la barranca, casi frente a dicho punto, se encontraba la es­tancia“El Corbatón”, antigua propiedad de Izarra y luego de Gaspar de Gaete. Una descendiente de Izarra, Leocadia de Torre Gaete, hija de Francisco de Izarra Gaete, contrajo matrimonio en 1709, con Miguel de Riblos (o Riglos), singular personaje de aquella épo­ca que edificó una curiosa construcción frente a la costa del río en el lugar de la ciudad de Buenos Aires llamado hoy “El Retiro”. De Riblos ha dicho un autor: “Comerciante avezado en los negocios de la época, contrabando, trata de negros, arreos de tropas, las tierras situadas lejos y al mismo tiempo cerca de la ciudad, en lugar de fácil desembarco, podían pres­tarle un gran servicio que despertara su interés, condiciones similares a las de la antigua zona llamada puerto de Don Gaspar”. 
ANDRÉS XIMENES “EL VIEJO” 
Si bien no puede colocársele entre los que fueron los primeros propietarios, la circunstancia de ser integrante de la ex­pedición de Ortiz de Zárate y segundo pro­pietario en orden cronológico de las tie­rras que nos han ocupado, hace que inclu­yamos algunos datos de Andrés Ximenes “el viejo”, a quien debe su nombre el arroyo existente a inmediaciones de la actual población de Ezpeleta.
Andrés Ximenes de Fuentes formó parte de la expedición del Adelantado Ortiz de Zárate embarcándose con éste en la nao capitana, llamada precisamente “San Salvador”; hidalgo de nacimiento, vio la luz en Fuente de Cantos, en la provincia de Badajoz, siendo hijo de Francisco Xi­menes y de Da. Ana Sánchez de Santiago. Era de estatura mediana, moreno, con una señal en la ceja izquierda, y de 22 años de edad tal como consta en la lista del per­sonal de la expedición. No obstante estar ausente de Buenos Aires en el año de su fundación, en el que se encontraba en el Alto Perú, llegó a esta en 1583. En el año 1607, aparece en listas de contribuciones al “barbero”, encargado también de san­grar, poner ventosas y sacar muelas; en 1612, desempeñó el cargo de Procurador General; los últimos años de su vida los pasó privado de la vista. A su muerte, ocurrida en 1614, los bie­nes que contaba en esta zona de Quilmes, anotados en su testamento eran: una es­tancia de media legua de frente por legua y media de fondo; en ella tenía una casa con tres aposentos, varios enseres y un ca­ballo corredor. Sus descendientes, Francis­co, María y Andrés, heredaron sus bienes, correspondiéndole a María en fecha de su matrimonio con Juan de Matías Hurtado de Balcázar, la parte de la propiedad primitiva que hoy se encuentra ubicada hacia el Noroeste, vale decir en actual jurisdic­ción de Bernal, en ella, Hurtado de Balcá­zar tenía años después, 3000 vacas, 60 ye­guas, 20 caballos y potros, además de otros enseres camperos. Tanto Andrés Ximenes, hijo del viejo Andrés, como una descendien­te de Hurtado de Balcázar, contrajeron en­lace con descendientes de Pedro de Xeres.
Los productos agrícolas-ganaderos de las estancias de Ximenes, Izarra y Xeres, se mencionan, muchas veces en anotaciones del Cabildo de Buenos Aires y en las que se señalan movimientos de buques, en las primeras décadas del 1600, sobre todo en las que indican importaciones desde las costas del Brasil.
Andrés Ximenes había contraído enlace con Da. Isabel de Castro, hija de conquis­tadores, y viuda de Francisco Álvarez Gaytán, otro de los acompañantes de Garay y segundo propietario de las tierras situadas hoy entre Bernal y Wilde.
Andrés Ximenes, pariente cercano de San Francisco Solano, recibió de éste en conce­sión, asiento reservado bajo el pulpito durante las funciones religiosas así como enterratorio en la cripta del lado de la epístola en el convento de la Orden en Buenos Aires en donde hoy yacen sus restos.
[…]
Damos fin así a estas notas, que en sí mismas han sido hilvanadas a manera de homenaje, en el día de la Raza, a los tres primeros pobladores españoles, en el suelo de nuestro Quilmes; a manera de homena­je a los hijos de la España Inmortal, hé­roes ignorados, que en el silencio de estas vastas soledades cumplieron su destino en el anonimato sin desplantes y a los que un autor llamó “las minúsculas de la Historia”, pero que a la vera de los gloriosos capitanes, con ellos jugaron y perdieron mu­chas veces sus vidas y haciendas, desde el Méjico sanguinario hasta las soledades del lejano estrecho de Magallanes; a manera de homenaje a la Madre Patria, fecundo venero donde se incubaron hechos sin pa­ralelo en la historia de la civilización latina, y que hoy, Madre Grande, Madre Inmortal, alborea ya en su frente augusta preñada de promesas, el resplandor de una lumino­sa aurora y que como entonces, anuncia al Mundo los comienzos de una nueva Era para la Humanidad.

Dr. JOSE A .CRAVIOTTO
Don CÉSAR BARRERA NICHOLSON


Calcos de las firmas de Isabel de Castro, Pedro de Izarra y Juan de Matías Hurtado de Balcázar.

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

Acuerdo del Extinguido Cabildo de Bunos Aires - Tomo I y II, B. A. 1907, Tomo- III, B. A. 1908.
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Craviotto J. A. y Barrera Nicholson C. - “Algunos aspectos de la vida rural en el antiguo Pago de la Magdalena”, en “La Verdad”, Quilmes, julio 9 de 1943.
Craviotto J. A. - “El contrabando en la costa de Quilmes a comienzos del siglo XVII”, en “Revista de la Liga Naval”, marzo de 1944.
Compilación, compaginación Chalo Agnelli
Quilmes, 2014/2016
NOTAS


[1] Ya en la cultura nazca se usaban dos piezas tejidas en algodón y lana de llama, con abertura en el centro (hacia el 500 d.C.) y el unku, abrigo de los incas, cosido bajo las sisas como una camisola, evidencian el uso del poncho, vocablo que sería originario de los araucanos.
[2] Trovador, juglar, cantor; eran animadores de las festividades
[3] 1942
[4] El que toca el tambor en la lengua castellana del medioevo; en el poema “a don Eugenio de Bustos Tovar (in memoriam)” dice Juan de Encina:(…) llevaréys por instrumentos,/ por trompetas y atambores / mis verdaderos amores.
[5] En aquellas épocas se usaba, indistintamente, el apellido paterno o el materno, empleándose por lo general el que entañaba mayor nobleza. En Portugal aún se estila colocar primero el apellido materno.
[6] Los lobanillos suelen formarse con tejido adiposo.
[7] Eufemismo sobre su estado mental, 'estaba un tanto trastornado, perturbado o quizá era un tanto excéntrico'.
[8] Pelirrojo.
[9] Dice José Goldar en su "Panorama de las artes quilmeñas" que se puede suponer que Pedro de Quirós fue el primer músico o intérprete que tuvo el actual Quilmes.
[10] Creada como provincia por la ley 14307 del 8 de agosto de 1951, por Congreso de la Nación. Este trabajo es muy anterior a esta fecha.
[11] Hernando Arias de Saavedra y Sanabria, yerno de don Juan de Garay.
[12] Ver en EL QUILMERO del viernes, 3 de febrero de 2012, POLONIA IZARRA http://elquilmero.blogspot.com.ar/2012/02/polonia-izarra.html/
[13] Ver en EL QUILMERO del sábado, 1 de noviembre de 2014, LOS GAETE Y LOS IZARRA - A LO LARGO Y MÁS ALLÁ DE LA HISTORIA QUILMEÑA (COLABORACIÓN) http://elquilmero.blogspot.com.ar/2014/11/los-gaete-y-los-izarra-lo-largo-y-mas.html/
[14] Ver en EL QUILMERO del miércoles, 30 de diciembre de 2015, EL CONTRABANDO EN LAS COSTAS DE QUILMES A COMIENZOS DEL SIGLO XVII POR DR. JOSÉ A. CRAVIOTTO http://elquilmero.blogspot.com.ar/2015/12/el-contrabando-en-las-costas-de-quilmes.html/
* La conversión de leguas a kilómetros es del compilador
TRABAJOS DE LOS HISTORIADORES CRAVIOTTO Y BARRERA NICHOLSON REPRODUCIDOS EN EL QUILMERO:
*martes, 19 de diciembre de 2017, "ANTECEDENTES SOBRE EL CONTRABANDO EN LAS COSTAS DE QUILMES" de J.A.CRAVIOTTO Y C. BARRERA NICHOLSON (COMPLETO) 

*miércoles, 30 de diciembre de 2015. "EL CONTRABANDO EN LAS COSTAS DE QUILMES A COMIENZOS DEL SIGLO XVII" POR DR. JOSÉ A. CRAVIOTTO.

*martes, 19 de enero de 2016. "RESEÑA HISTÓRICA DE LA PARROQUIA DE QUILMES”. 
*jueves, 31 de marzo de 2016, 2 DE ABRIL - "MALVINAS" EN UNA INVESTIGACIÓN DEL DR. JOSÉ A. CRAVIOTTO.

*martes, 24 de mayo de 2016, "QUILMES EN EL CONGRESO DE TUCUMÁN" – BICENTENARIO 1816- 2016.

*viernes, 9 de diciembre de 2016, “EL CABALLERO WHEELWRIGHT” POR CRAVIOTTO Y BARRERA NICHOLSON.

*miércoles, 30 de diciembre de 2015, EL CONTRABANDO EN LAS COSTAS DE QUILMES A COMIENZOS DEL SIGLO XVII POR DR. JOSÉ A. CRAVIOTTO

*miércoles, 15 de junio de 2011, BIBLIOGRAFÍA E INVESTIGACIONES HISTÓRICAS DEL DR. JOSÉ ALCIDES CRAVIOTTO