lunes, 28 de septiembre de 2009

PRIMERAS INDUSTRIAS POR EL PROF. JUAN CARLOS LOMBAN

LOS COMIENZOS DE LA INDUSTRIALIZACIÓN QUILMEÑA


Por el Prof. Juan Carlos Lombán
El desarrollo de la actividad industrial en Quilmes muestra en todas sus etapas y especialmente en sus comienzos, un marcado paralelismo con su progreso en el país y, asimismo, una influencia decisiva en toda la vida de la ciudad y la zona, incluyendo las actividades más elevadas.
Cuando Renán formuló su tesis de que aún el accionar humano mas material hunde sus raíces en lo espiritual, pudo haberla demostrado brillantemente con el ejemplo de la industria quilmeña. No cabe duda de que la rica y variada vida cultural de Quilmes jamás habría podido llegar a ser lo que es, sin el importante desarrollo industrial de la ciudad y su partido. Vea¬mos brevemente cómo comenzó ese proceso.
EL PERIODO PREFABRIL
Hasta 1886 y 1888, en que surgieron las primeras grandes fábricas en nuestro medio (la Destilería Franco-Argentina, después Primera Maltería, en Conchitas, actual Hudson, y la Cervecería Argentina Quilmes, respectivamente) la actividad específicamente industrial más importante fue la derivada de la producción agrícola-ganadera y en particular la saladeril. Conforme a las constataciones realizadas por el Dr. Craviotto.a mediados de 1915 estaba ya en pleno funcionamiento el saladero Roberto Taylor, que pasó posteriormente a manos de su cuñado Eduardo Clark. De 1815 a 1817 existió el saladero Las Higueritas, perteneciente a Juan Manuel de Rosas, Luis Dorrego y Juan Nepomuceno Terrero y en años subsiguientes tuvieron diversos establecimientos similares instalados en la norte del antiguo Partido de Quilmas, entre el arroyo Sean Domingo y el Riachuelo. A la carne salada, desde la década del 60 deben agregarse las producciones granjeras de los establecimientos de Pereyra, Clark, Davidson Latham, Young y otros, más los molinos harineros, los numerosos hornos de ladrillos y otros establecimientos menores.
Con le llegada del Ferrocarril en 1872 comenzaron a arribar a Quilmes los primeros productos de la revolución industrial, la cual, después de haber nacido en la Gran Bretaña de fines del siglo XVIII, se estaba desarrollando avasallantemente y en esa centuria decimonónica estaba cambiando la faz de la historia. Inventado el ferrocarril por el británico Stephenson en 1829, en 1857 comenzó su ciclo en nuestra tierra, con los 10 km. que mediaban entre la estación del Parque (actual Plaza Lavada) y Floras, los que ya eran 200 km. once años después, cuando se iniciaba las presidencia de Sarmiento, y 1.200 km. Quince años más tarde, cuando llegaba a Quilmes, al tiempo que el sanjuanino entraba en los dos últimos años de su período. Conviene retener este dato significativo: 200 km. en once años hasta la presidencia de Sarmiento y 1.000 km. en los primeros cuatro años de su acción de gobierno. Durante esos años 70, durante tas presidencias de Sarmiento y Avellaneda, el país se encontraba lanzado por la senda del progreso y del desarrollo de su incipiente industria, merced, sobre todo, a la inmigración masiva, especialmente a partir de la Ley 1876, la creciente exportación de cereales y los envíos cada vez mayores de carnes a Europa a partir del procedimiento del francés Charles Tellier y la ocupación efectiva de todo el territorio, con la conquista del desierto.
BAGLEY EN QUILMES - LA PATENTE INDUSTRIAL N° 1
Melville Sewell Bagley, nacido en los Estados Unidos, de padres británicos en 1838 y muerto en Buenos Aires en 1880, llegó el país en 1862 y dos años más tarde produjo un licor de la corteza de naranjas amargas, al que llamó Hesperidina y que sigue existiendo en la actualidad. Adquirió una quinta en Quilmes donde residió por temporadas, la que aparece mencionada en diversas publicaciones, y cultivó la amistad de un distinguido núcleo de quilmeños de la época, muy especialmente la del patriarca del viejo Quilmes, don Andrés Baranda, que como se sabe dirigió los destinos de la ciudad y el Partido en diversos períodos.
Bagley fue uno de los socios de la empresa que en 1873 instaló en Quilmes por primera vez el servicio de tranvía a caballo – el que llegaba a la ribera - y resultó asimismo el máximo propulsor del primer intento de industrializar la arena de nuestra playa como consta en las actas de la Municipalidad y en particular en las de las sesiones del 25 de agosto y del 10 de noviembre de 1873. Lo que había sido su modesto establecimiento de Buenos Aires tuvo un gran progreso gracias a su indeclinable y asases accionar y a la producción del licor mencionado se fueron agregando otros productos. No logró el mismo éxito inicial en sus reiterados intentos para que el estado argentino protegiera la propiedad de marcas y patentes industriales, como en su país de origen y en otros industrializados desde décadas atrás. Finalmente, el fervor de este pionero de nuestra industria tuvo su premio cuando logró que se sancionase la ley correspondiente y conforme a ella, en 1876, obtuvo para su bebida el primer registro concedido en nuestro país.

UN PROGRESO ININTERRUMPIDO

A partir de esa década del 70, el progreso económico del país y de Quilmes fue notable y por ello no debe extrañarnos que el 12 de enero de 1874 se sancionara lo que puede ser considerado como el primer reglamento de tránsito de nuestra ciudad y que pocos días después se produjera lo que personalmente considero como el primer antecedente de un ordenamiento laboral quilmeño; la Municipalidad accedió parcialmente a "una solicitud de varios dependientes de este comercio, pidiendo se dicte una ordenanza mandando cerrar todos los días festivos las casas de negocios", como consta en el acta de la sesión municipal del 19 de enero de 1874. El proceso se fue acelerando y el periodismo reflejó el cambio, como se advierte en "El Quilmero", uno de los periódicos más importantes de aquella época, que, desde su nacimiento en 1875 se autocalificaba de "periódico de intereses rurales" y que a partir de 1880 reemplazó esa definición por la de "periódico de intereses locales, agricultores e industriales". Posteriormente se instalaron el servicio telefónico en 1885, la destilería de alcohol de Giussani y Cia., las grandes fábricas ya mencionadas, el alumbrado eléctrico en 1898, el tranvía a Buenos Aires en 1904, la cristalería Rigolleau en la Berazategui de 1906, el Banco Popular de Quilmes en 1907, la sucursal del Banco de la Provincia en 1910, la rambla del Balneario en 1915, que comenzó a atraer a miles de visitantes y gran cantidad de pequeñas y medianas industrias. Cuando Quilmes fue declarada ciudad en 1916, iniciaba junto con el resto del país, una etapa de industrialización más acelerada, como consecuencia de la necesidad de proveer al público muchas de las manufacturas que se hizo imposible obtener de los países envueltos en la Primera Guerra Mundial.

Profesor Juan Carlos Lombán
FUENTE
Cuadernillo realizado por la Biblioteca Pública Municipal Domingo F. Sarmiento - 1966

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